Edificando una vida inquebrantable
Una vez escuché una enseñanza de un pastor que decía que este lado de la eternidad es como el proceso de selección de un compañero de habitación, cuyo objetivo es determinar nuestras condiciones de convivencia en el más allá. Jesús ( Yeshúa ) dijo: « En la casa de Mi Padre hay muchas moradas… voy a preparar un lugar para ustedes » (Juan 14:2). Al reflexionar sobre esto, no puedo evitar que se me escape una risita. Como soltero que vivía por su cuenta, solía pensar que era un compañero de habitación excelente. Pero justo en el momento que empecé a vivir con otra persona, cambié de idea rápidamente. Convivir con un compañero de habitación o con un cónyuge te confronta con tus propias manías —y con las de ellos—, revelando a menudo excentricidades cuya existencia ni siquiera sospechabas. Esa es una de las razones por las que resulta tan crucial gestionar la convivencia con sabiduría, tomando decisiones piadosas en l...