Yo, el Señor, no cambio
El mundo en que vivimos hoy puede parecer muy inestable. Hay guerras y rumores de guerras. Los terremotos y otros desastres naturales ocurren con creciente frecuencia. Los cambios se suceden por todas partes. Sin embargo, en medio de esta inestabilidad, hay una constante. El Señor nos asegura que Él no cambia, ni tampoco sus planes y propósitos. Aquel que puso en marcha la promesa de redención tras la caída del hombre en el Jardín del Edén —y que luego eligió al pueblo judío como instrumento humano para cumplir esa promesa en Jesús ( Yeshúa )— llevará a cabo esa promesa hasta su gloriosa consumación. De hecho, a través del pueblo judío y su papel continuo en Su plan, presenciamos claramente Su naturaleza inmutable Este mes, consideraremos el Salmo 126, un testimonio breve pero poderoso de la fidelidad e inmutabilidad de Dios hacia el pueblo judío, que también puede fortalecer nuestra fe cuando nos encontramos en situaciones aparentemente desesperadas. Este breve salmo contiene tres...