Oliendo como Jesús
Jesús nos dejó
Su marca registrada de perfume para que todos los días nos podamos llenar de
ese aroma. La marca es “La unción del Espíritu Santo”. Él es quien Dios ha
puesto en nosotros y sobre nosotros para que portemos el perfume del cielo. Una
vida de devoción a Dios y temor a Él no es muy diferente que llevar una vida
saludable y activa, todo depende de los hábitos que tú formes. Los grandes y
fuertes hábitos no se forman de la noche a la mañana, sino que son compuestos
por pequeñas decisiones que tomamos día tras día, sin ni siquiera darnos
cuenta. En el proceso de oler como Jesús, tropezarás muchas veces, te
equivocarás, fallarás o tal vez no olerás como Él por días o semanas, pero
quiero animarte a que no te rindas. Si te caes, levántate y vuelve a buscarlo,
vuelve a llenarte de Su olor, de Su presencia y de Su Espíritu Santo. El
enemigo está consciente del poco tiempo que le queda y una de sus mayores
estrategias no es simplemente hacerte pecar, sino distraerte, mantener tu mente
ocupada y anestesiada con cosas de este mundo. Cada vez que falles, el enemigo estará
ahí, para desanimarte y decirte: nunca lo dejarás, no eres nada, déjalo así,
esto no es para ti, ve a disfrutar del mundo, ahora deberás empezar todo de
nuevo, mentira tras mentira, nos dejamos engañar y perdemos el enfoque. Pero
hoy déjame decirte que, así como el enemigo está ahí para inculparte y
lastimarte, Dios también está a tu lado y te recuerda que cuando caes, Su
gracia te levanta, que cuando no tengas más fuerzas Su gracia será tu fuerza.
Aceptar la gracia de Jesús es el primer paso para llenarnos de su fragancia. Recuerda
que Él ya triunfó en la Cruz por ti, y hoy viene a darte vida y vida en
abundancia. ¡Seamos una generación que huela como Jesús!

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