“Si crees, verás la gloria de Dios”
Léase
Juan 11:1-44
En el evangelio según Juan, principalmente, los milagros del Señor están
designados por una palabra cuyo sentido literal es signo (o señal). Revelan
efectivamente algo de su gloria y de su persona. Así, mediante la
multiplicación de los panes, descubrimos que Jesús es el pan de vida (Juan
6:35); cuando da la vista al ciego, es la luz del mundo (Juan 8:12). La
resurrección de Lázaro nos muestra que Jesús es la resurrección y la vida (Juan
11:25).
Cuando pasó por la muerte, Jesús reveló que él es la resurrección y la vida. El
Señor Jesús resucitado dijo al apóstol Juan: “No temas; yo soy el primero y el
último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de
los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte” (Apocalipsis 1:17). Todo el
que deposita su confianza en Jesucristo recibe esta seguridad: “El que cree en
mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25).
“Si crees, verás la gloria de Dios” (Juan 11:40), dijo Jesús a Marta. La gloria
de Dios, de la que Jesús habla aquí, es la gloria de su amor más fuerte que la
muerte, su gloria en poder de vida. Esta gloria se desplegará en la futura
resurrección, pero hoy ya se manifiesta mediante el don de una nueva vida, una
vida espiritual, a todos los que creen.
Para ver la gloria de Dios es necesario creer; esta es la única condición.
Basemos nuestras certitudes interiores en Jesús, el Hijo de Dios, quien da la
vida y la paz a los que confían en él.
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y
la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y
cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Juan 11:25-26
Si crees, verás la gloria de Dios. Juan
11:40
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