ABBÁS SE REÚNE CON EL PAPA, ABRE EMBAJADA PALESTINA EN EL VATICANO


Durante el pasado fin de semana, mientras 70 líderes de varias naciones se reunían en París para la Conferencia de Paz, el Presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbás también salió hacia Europa. Pero su destino no era la capital francesa sino la sede de la Iglesia Católica Romana para celebrar una reunión con la cabeza de dicha organización, el Papa Francisco.

El presidente palestino y el pontífice se reunieron en audiencia privada por 23 minutos el 14 de enero por la tarde, una tercera reunión entre ambos hombres. Abbás no llegó sin regalo. Trajo consigo unos recordatorios que reflejaban la tierra de dónde provino el cristianismo: una piedra de la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén y un documental explicando el proceso de restauración para la Iglesia de la Natividad en Belén.

Luego de la reunión, Abbás procedió a inaugurar la embajada palestina en el Vaticano. La bandera roja, negra, blanca y verde se elevó sobre el pequeño edificio que servirá como futura base para los diplomáticos palestinos.

La inauguración de la embajada vino después de que el Papa reconociera formalmente a la nación palestina en 2013, cuando firmó un acuerdo con la Autoridad Palestina para ampliar relaciones y dar inicio al establecimiento de una misión extranjera palestina. La nueva embajada palestina se encuentra justo fuera de los muros del Vaticano en una propiedad del Papa que ha alquilado a la Autoridad Palestina desde el año pasado.

Durante una breve declaración ante reporteros en Roma, Abbás expresó que la apertura de la embajada es "señal de que el Papa ama al pueblo palestino y ama la paz." Abbás también emitió un clamor apasionado a los líderes mundiales para que reconozcan a la nación palestina.

A la vez, Abbás dijo a su audiencia que el traslado de la embajada estadounidense "definitivamente no ayudaría" a dar aliento a las moribundas conversaciones de paz entre Israel y los palestinos. "Cualquier esfuerzo por legitimar la anexión de la ciudad destruirá los prospectos de cualquier proceso político, enterrará las esperanzas en una solución de dos estados y fomentará extremismo en nuestra región y alrededor del mundo," amenazó el presidente palestino.

Eso fue en referencia a una promesa eleccionaria por el entonces candidato a la presidencia estadounidense Donald Trump de que trasladaría la embajada desde su ubicación actual en Tel Aviv hasta Jerusalén si saliese electo como el próximo presidente. Desde su elección hace dos meses, se ha especulado mucho de que si Trump realmente cumpla su promesa. Un ayudante cercano ha revelado que el traslado le es de "gran prioridad."

El estatus de Jerusalén ha sido uno de los principales asuntos a resolverse en el conflicto israelí-palestino. Hasta 1967, Judea y Samaria, incluyendo el este de Jerusalén y la Ciudad Antigua, se encontraban bajo control de Jordania. Durante la Guerra de los Seis Días, Israel recapturó el área, reunificando la Ciudad de Oro y proclamando a Jerusalén como la indivisible y eterna capital del pueblo judío.

La mayoría de los países en las Naciones Unidas, incluyendo EE.UU., rehúsan reconocer a Jerusalén como la capital de Israel, y por esa razón mantienen sus embajadas en Tel Aviv. Los palestinos alegan que Judea y Samaria son tierras designadas para su proyectado estado, y reclaman al este de Jerusalén como su intencionada capital. Si Trump decidiera trasladar la embajada estadounidense a Jerusalén, significaría que EE.UU. acepta a Jerusalén como capital de Israel, medida que Abbás trata de evitar a toda costa.

El presidente palestino también aprovechó su presencia en el Vaticano como podio para acusar a Israel de una gran cantidad de males, incluyendo "la conversión de Jerusalén en una ciudad exclusivamente judía, la demolición de hogares palestinos, la expansión de asentamientos ilegales, la construcción ilegal de un muro de anexión y el aislamiento de nuestra capital ocupada del resto de Palestina."

Los comentarios del Vaticano respecto a los eventos del sábado eran menos directos que los de Abbás. En una declaración formal difundida luego de la reunión, el Papa explicó que habían discutido "el proceso de paz en el Medio Oriente, y expresamos la esperanza de que se reanudarían las negociaciones directas entre las partes para poner fin a la violencia que ocasiona sufrimiento inaceptable a poblaciones civiles y para encontrar una solución justa y duradera."

MOTIVO DE ORACIÓN: Ore para que la verdadera intención de Abbás en procurar el respaldo del Papa sea revelado como un medio de obtener mayor influencia global sin necesidad de atravesar negociaciones directas con Israel en el establecimiento de la nacionalidad palestina. Ore para que el Papa vea más claramente que Israel será siempre el pueblo de Dios, y que el que se oponga a Israel se opone a Dios.

VERSO BÍBLICO: "Ten piedad de mí, oh Dios, porque el hombre me ha pisoteado; me oprime combatiéndome todo el día. Mis enemigos me han pisoteado todo el día, porque muchos son los que con soberbia pelean contra mí. El día en que temo, yo en Ti confío. En Dios, cuya palabra alabo, en Dios he confiado, no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?" (Salmo 56:1-4). 

(Por Ilse Posselt, Bridges for Peace, 19 de enero de 2017)

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